CÓMO LA ALIMENTACIÓN CETOGÉNICA COADYUVA EN TRATAMIENTOS CONTRA EL CÁNCER, LA DIABETES TIPO 2 Y VARIAS PATOLOGÍAS NEUROLÓGICAS

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La alimentación CETOGÉNICA, está caracterizada por ser alta en grasas saludables, un consumo moderado de proteínas y un porcentaje bajo de hidratos de carbono (de baja carga glicémica) siempre compuesto por frutas (pocas cantidades) y verduras (sobre todo de hoja verde).

La eficacia clínica este tipo de alimentación ha atraído a muchos nuevos seguidores y se considera una buena opción en el tratamiento coadyuvante para mejorar condiciones neurológicas, oncológicas y para recuperar el rendimiento de la producción de energía (Branco et al., 2016)

Investigaciones realizadas durante las últimas dos décadas muestran que la inflamación crónica de bajo grado, los niveles elevados de glucosa en sangre y de insulina pueden influir en la aparición de una serie de enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2 y algunas formas de cáncer. El ejercicio regular y el ayuno pueden mejorar los niveles elevados de glucosa e insulina en la sangre, así como aumentar la concentración de cuerpos cetónicos en plasma que en consecuencia, pueden conducir a la reducción de la inflamación. Razones suficientes para que la comunidad médica y científica promueva su utilización en el tratamiento de varias enfermedades metabólicas como la diabetes, y en varios tipos de tumores malignos (Smyl, 2016).

Existen revisiones científicas que respaldan la hipótesis que sostiene que las dietas cetogénicas se pueden usar de forma segura como terapia adyuvante de radioterapia y quimioterapiaa convencionales. Discuten que es razonable proponer que obligar a las células cancerosas a usar el metabolismo mitocondrial oxidativo inducido por dietas cetogénicas (que son altas en grasas y bajas en glucosa y otros carbohidratos), causaría selectivamente estrés oxidativo en el cáncer en comparación con las células normales. El aumento del estrés oxidativo metabólico en las células cancerígenas podría predecirse que sensibilizará a las células cancerosas a las radioterapias y quimioterapias convencionales. Se propone que puede mejorar las respuestas terapéuticas de tratamientos contra el cáncer (Allen et al., 2014).

Además el sobrepeso, diabetes y la elevación de glucosa parecen jugar un papel muy importante en la activación de transcriptasas como MTOR responsables de la proliferación celular, y la alimentación cetogénica es uno de los tratamientos más eficaces tanto para bajar de peso como para regular el azúcar de forma segura en pacientes con diabetes de tipo 2 (Clifton, Carter, Headland, & Keogh, 2015; Goday et al., 2016; Paoli, Rubini, Volek, & Grimaldi, 2013; Smyl, 2016).

Esta alimentación también ha despertado especial interés en el tratamiento de enfermedades neurológicas. Las dietas cetogénicas que son utilizadas con éxito en la terapia de epilepsia pediátrica durante casi un siglo, han demostrado recientemente efectos beneficiosos también en lesiones cerebrales traumáticas y neurodegeneración.

Los principales factores que influyen en la utilización de cuerpos cetónicos por el cerebro son los niveles sanguíneos, los mecanismos de transporte, enzimas catabólicas, entre otros mecanismos que experimentan cambios durante la vida. Aunque varios informes indican que se mantiene la eficacia para utilizar cuerpos cetónicos durante la edad adulta e incluso durante el envejecimiento avanzado. Resultados alentadores obtenidos en pacientes afectados por enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad han despertado un nuevo interés, teniendo en cuenta también la escasa eficacia de las terapias actualmente utilizadas (Balietti et al., 2010).

El Comité Nacional de Dieta Cetogénica, dependiente de la Sociedad Argentina de Neurología Infantil, elaboró un consenso para estandarizar el uso de la dieta cetogénica (DC) basándose en la bibliografía publicada y la experiencia clínica. El grupo formado por neuropediatras, médicos, nutricionistas y licenciados en nutrición de cinco provincias de Argentina pertenecientes a 10 centros que aplican la DC como tratamiento de la epilepsia refractaria concluyen que la DC es un tratamiento útil para los pacientes pediátricos con epilepsia intratable y la publicación de este consenso ofrece y propone la posibilidad de orientar a nuevos centros en su implantación (Paoli, 2014).

Me parece especialmente interesante mencionar que hay revisiones médicas recientes que apoyan la utilización de alimentación cetogénica para recuperar de daño cerebral incluso después de accidentes o en daño cerebral post traumático. En modelos animales se demuestra que esta alimentación reduce el edema cerebral, la apoptosis, mejora el metabolismo cerebral y los resultados conductuales. Los ensayos en humanos no establecieron los mismos resultados aunque resumen que es segura y eficaz en algunas patologías y que hay que ajustarla al evento para que se consigan los mismos resultados y muestra potencial en humanos (Armeno et al., 2014).

Otra cosa importante es que contamos con datos relevantes que demuestran que la alimentación cetogénica interviene en los ritmos circadianos, en el carácter, baja los índices de depresión, mejora el comportamiento y la habilidad social, quiere decir que también mejora componentes cognitivos, memoria, y comportamiento (Garcia-Penas, 2018; IJff et al., 2016; Lambrechts et al., 2013; Murphy, Likhodii, Nylen, & Burnham, 2004; Newman et al., 2017; Nickels, Zaccariello, Hamiwka, & Wirrell, 2016).

Referencias:

  1. Allen, B. G., Bhatia, S. K., Anderson, C. M., Eichenberger-Gilmore, J. M., Sibenaller, Z. A., Mapuskar, K. A., … Fath, M. A. (2014). Ketogenic diets as an adjuvant cancer therapy: History and potential mechanism. Redox Biology2(1), 963–970. https://doi.org/10.1016/j.redox.2014.08.002
  2. Branco, A. F., Ferreira, A., Simões, R. F., Magalhães-Novais, S., Zehowski, C., Cope, E., … Cunha-Oliveira, T. (2016). Ketogenic diets: From cancer to mitochondrial diseases and beyond. European Journal of Clinical Investigation46(3), 285–298. https://doi.org/10.1111/eci.12591
  3. Clifton, P., Carter, S., Headland, M., & Keogh, J. (2015, December). Low carbohydrate and ketogenic diets in type 2 diabetes. Current Opinion in Lipidology. England. https://doi.org/10.1097/MOL.0000000000000241
  4. Goday, A., Bellido, D., Sajoux, I., Crujeiras, A. B., Burguera, B., Garcia-Luna, P. P., … Casanueva, F. F. (2016). Short-term safety, tolerability and efficacy of a very low-calorie-ketogenic diet interventional weight loss program versus hypocaloric diet in patients with type 2 diabetes mellitus.Nutrition & Diabetes6(9), e230. https://doi.org/10.1038/nutd.2016.36
  5. Paoli, A., Rubini, A., Volek, J. S., & Grimaldi, K. A. (2013). Beyond weight loss: a review of the therapeutic uses of very-low-carbohydrate (ketogenic) diets. European Journal of Clinical Nutrition67(8), 789–796. https://doi.org/10.1038/ejcn.2013.116
  6. Smyl, C. (2016). Ketogenic Diet and Cancer-a Perspective. Recent Results in Cancer Research. Fortschritte Der Krebsforschung. Progres Dans Les Recherches Sur Le Cancer207, 233–240. https://doi.org/10.1007/978-3-319-42118-6_11
  7. Armeno, M., Caraballo, R., Vaccarezza, M., Alberti, M. J., Rios, V., Galicchio, S., … Panico, L. (2014). [National consensus on the ketogenic diet]. Revista de neurologia59(5), 213–223.
  8. Balietti, M., Casoli, T., Di Stefano, G., Giorgetti, B., Aicardi, G., & Fattoretti, P. (2010). Ketogenic diets: An historical antiepileptic therapy with promising potentialities for the aging brain. Ageing Research Reviews9(3), 273–279. https://doi.org/10.1016/j.arr.2010.02.003
  9. Branco, A. F., Ferreira, A., Simões, R. F., Magalhães-Novais, S., Zehowski, C., Cope, E., … Cunha-Oliveira, T. (2016). Ketogenic diets: From cancer to mitochondrial diseases and beyond. European Journal of Clinical Investigation46(3), 285–298. https://doi.org/10.1111/eci.12591
  10. Garcia-Penas, J. J. (2018, March). [Epilepsy, cognition and ketogenic diet]. Revista de neurologia. Spain.
  11. IJff, D. M., Postulart, D., Lambrechts, D. A. J. E., Majoie, M. H. J. M., de Kinderen, R. J. A., Hendriksen, J. G. M., … Aldenkamp, A. P. (2016). Cognitive and behavioral impact of the ketogenic diet in children and adolescents with refractory epilepsy: A randomized controlled trial. Epilepsy & Behavior : E&B60, 153–157. https://doi.org/10.1016/j.yebeh.2016.04.033
  12. Lambrechts, D. A. J. E., Bovens, M. J. M., de la Parra, N. M., Hendriksen, J. G. M., Aldenkamp, A. P., & Majoie, M. J. M. (2013). Ketogenic diet effects on cognition, mood, and psychosocial adjustment in children. Acta Neurologica Scandinavica127(2), 103–108. https://doi.org/10.1111/j.1600-0404.2012.01686.x
  13. Murphy, P., Likhodii, S., Nylen, K., & Burnham, W. M. (2004). The antidepressant properties of the ketogenic diet. Biological Psychiatry56(12), 981–983. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2004.09.019
  14. Newman, J. C., Covarrubias, A. J., Zhao, M., Yu, X., Gut, P., Ng, C.-P., … Verdin, E. (2017). Ketogenic Diet Reduces Midlife Mortality and Improves Memory in Aging Mice. Cell Metabolism26(3), 547–557.e8.https://doi.org/10.1016/j.cmet.2017.08.004
  15. Nickels, K. C., Zaccariello, M. J., Hamiwka, L. D., & Wirrell, E. C. (2016). Cognitive and neurodevelopmental comorbidities in paediatric epilepsy. Nature Reviews. Neurology12(8), 465–476. https://doi.org/10.1038/nrneurol.2016.98
  16. Paoli, A. (2014). Ketogenic diet for obesity: friend or foe? International Journal of Environmental Research and Public Health11(2), 2092–2107. https://doi.org/10.3390/ijerph110202092

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